La familia cuna de la tolerancia

La familia, "la cuna" es el mejor espacio disponible para aprender a crecer compartiendo y queriendo a los demás.La familia, «la cuna» es el mejor espacio disponible para aprender a crecer compartiendo y queriendo a los demás.

Todos los meses recibimos noticias lamentables de la muerte violenta de mujeres a manos de hombres.
 
¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, la gente no puede vivir libremente y en familia unidos por la verdad y el cariño? 

La falta de conocimiento de los valores básicos para convivir, hace que parezca que estamos protegidos por una tolerancia mal entendida.

En la familia no todo debe ser tolerable, la libertad  y la sinceridad no es ilimitada y termina cuando se falta a la verdad y al respeto entre las personas. Se dice y hoy por hoy sucede en muchas familias que: ”Donde hay confianza da asco”.

 

Uno de los principales carencias de valores para poder convivir juntos hombres y mujeres es el desconocimiento por parte de todos a cerca de la natural y necesaria complementariedad  entre el hombre y la mujer.

Esto da lugar a que las diferencias entre unos y otros sean carencias o debilidades para una de las dos partes con esta mentalidad es difícil poder convivir con nadie del otro sexo y si no estas dispuesto a pactar con las diferencias entre iguales, no te cases, no tengas hijos y vive solo, para no someter a nadie bajo tus  tiránicas y ya obsoletas razones de vivir.

En la intimidad de un hogar es donde mas fácilmente se puede romper el equilibrio entre la libertad, el respeto y el bien común. Los tiempos que corren no funcionan con: “la mujer  es el sexo débil» o, «esto se hace porque yo te lo digo”

Los intolerantes solo están tranquilos y son amigos de las personas que solo piensan como ellos y con los que puede aplicarles su superioridad de forma cotidiana aplicando sin control  la LEY DEL MÁS FUERTE.

«La tolerancia empieza con nuestra libertad y acaba con el abuso de nuestra libertad por la fuerza y el acoso»

  Desde dentro de nuestras familias, padres e hijos, debemos rechazar desde el principio cualquier actitud de violencia e intransigencia, que no nos permita distinguir con tranquilidad y libertad las diferencias que existen entre los dos valores universales:

    • Cuando uno ya no sabe distinguir entre lo que esta bien de lo que esta mal… ya no hay tolerancia adecuada ni libertad en la familia.
    • Tolerancia cero hacia cualquier  acto que anule o destruya el bien, venga de quien venga, de la misma manera que hoy en día se rechazan totalmente la esclavitud, la trata de blancas, el tráfico de armas, o la pedofilia.
    • Debemos mantener tolerancia cero hacia cualquier manifestación de violencia domestica intra-familiar, para ello hay que preocuparse por educar a los hijos en la concienciación y sensibilización social y familiar. Cualquier acto violento que sale en los medios es el escaparate de una violencia doméstica escondida ya hace tiempo en la intimidad de algunas familias.

La paz en las familias no admite silencios por miedo, solo valentía y ganas de saber ver la verdad de los hechos, desde dentro de la familia es donde mejor se construye la mejor cuna gracias al cariño entre sus miembros. El cariño cohesiona a las personas y la violencia destruye a las familias.

Sara Pérez-Tomé
Sara Pérez-Tomé
Terapeuta conflictos familiares y de pareja. Curso de gestión y resolución de conflictos por la UNAV. Asesora familiar, curso para asesores y orientadores familiares por la UNAV. Moderadora conflictos hijos, curso de mediación familia por la UNAV. Coordinador Parental. Master en coordinación parental por UDIMA. Curso "Trastornos de personalidad" por la UNAV

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